Samuel Rosales y Banda Astilleros se reencuentran tras dos décadas de historia y separación
El Lienzo Charro de Santa María Tlajomulco se convirtió en el escenario de un acontecimiento cargado de nostalgia y emoción: el reencuentro de Samuel Rosales con Banda Astilleros después de 20 años de haberse separado.
La identidad de la agrupación en sus primeros años estuvo marcada por las voces de Samuel Rosales e Iván Torres, considerados por los fanáticos como “las mejores voces” y “lo mejor de la Astilleros”. Su dupla vocal dio vida a temas que hoy son recordados como clásicos, entre ellos “Nunca Te Olvidaré”, conocido cariñosamente como “La Botellita”, compuesto por Torres.
Aunque la alineación original llegó a sumar 16 integrantes, entre los que se recuerdan nombres como Teo, Gustavo y Alfredo Lalo Toyo, la presencia de Samuel e Iván fue tan significativa que se convirtieron en el rostro y alma de la banda.
La historia del grupo tomó un giro en 2005, cuando una división interna derivó en la creación de “La Incontenible Banda Astilleros” y en una disputa legal por el uso del nombre. Este conflicto impidió a los integrantes originales realizar giras en Estados Unidos, y dio lugar a la peculiar situación de que dos agrupaciones distintas interpretaran los mismos éxitos, un fenómeno que ha ocurrido también con otras bandas del regional mexicano como La Original Banda El Limón.
Tras la separación, Samuel Rosales emprendió su carrera como solista en 2007, formando su propia agrupación, Su Banda Sierra Grande. Con una trayectoria sólida y prolífica, ha lanzado discos como Tu Historia Fue Conmigo (2008), Vivir Así Es Morir de Amor (2013) y Mi Pan de Cada Día (2023), además de sencillos recientes como “Los Besos No Se Piden” y “Un Bote Para Mí”.
Consciente de su peso histórico en el regional mexicano, Rosales se ha autodenominado “el astillero mayor” y “la voz más incontenible”, integrando en su identidad personal las dos facciones en que se dividió la banda. Una estrategia que lo mantiene cercano a sus seguidores, quienes valoran más la fuerza de su voz y las canciones que marcaron época, que las disputas legales.
El reencuentro en Tlajomulco fue más que un concierto: representó un puente entre la memoria y el presente, una celebración de la música que forjó a Banda Astilleros como uno de los nombres emblemáticos de la banda sinaloense.
