Se apaga una voz, nace una leyenda: Yeison Jiménez y el último vuelo del «Aventurero»
Hay noticias que quisiéramos que fueran una fake news de mal gusto, de esas que se desmienten a los cinco minutos en Twitter. Lamentablemente, esta no es una de esas.
El mundo de la música popular colombiana y latinoamericana amaneció con un silencio ensordecedor. Yeison Jiménez, el hombre que nos enseñó que «con el corazón no se juega», ha fallecido a los 34 años en un trágico accidente aéreo.
Lo que sabemos (y lo que duele escribir)
Según los reportes oficiales que llegan desde Colombia, la avioneta en la que viajaba el artista se desplomó en el municipio de Paipa, Boyacá. Yeison no iba solo; su equipo de trabajo y la tripulación también perdieron la vida en este siniestro que ha dejado al género regional en shock.
El destino era Medellín, donde seguramente ya lo esperaban miles de gargantas listas para cantar. En su lugar, hoy nos quedamos con sus canciones y esa extraña sensación de vacío que dejan los ídolos cuando se van antes de tiempo.
¿Crónica de una despedida anunciada?
Lo que hace que se te erice la piel no es solo el accidente, sino las palabras del propio Yeison. En redes y entrevistas recientes, había comentado sobre sueños recurrentes relacionados con accidentes aéreos.
Algunos dirán que fue casualidad, otros que fue premonición. Nosotros solo diremos que hay almas que parecen saber cuándo su ciclo está por cerrarse, aunque el resto de nosotros no estemos listos para aceptarlo.
El Veredicto
Hoy no hay sarcasmo ni bromas sobre la «cuesta de enero». Hoy solo hay respeto para un artista que empezó desde abajo, vendiendo aguacates en la plaza, y llegó a llenar estadios.
Yeison Jiménez se fue como vivió: volando alto. A su familia, a su equipo y a sus fans: mucha fuerza. Y al «Aventurero»: buen viaje, compa. Aquí abajo tu música sigue sonando.
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